miércoles, 26 de septiembre de 2012

Personas que ayudan a crecer a personas


















El pasado viernes por la noche escuché algo que me interesó bastante. Fue en Hora 25, el programa de Àngels Barceló en la cadena SER. La charla de los tertulianos recaló sobre la reforma educativa española. Dos posturas emergieron: la del contertulio que consideraba la educación como herramienta en orden a adquirir destrezas para insertarse en el mercado laboral, por un lado; la del que la concebía como cauce para interiorizar un bagaje cultural y formar mejores ciudadanos, por otro.

Ambos tenían su parte de razón. Sobre todo, en subrayar la necia frivolidad con la que se ha tratado a la educación en España durante las últimas décadas. No me refiero ya sólo –aunque también– a la falta de seriedad en el planteamiento de las reformas. Es verdad que se han sucedido, sin un proyecto de futuro detrás, al socaire de quién estaba al mando y que han dado lugar a un considerable retraso de nuestro país (reveladora, en este sentido, la reciente crónica de David Jiménez desde Asia para el diario El mundo). Pero hay más. Por ejemplo, la irresponsabilidad de aquéllos que han nutrido el éxito de la telebasura y el desprecio del saber, haciéndose la ilusión de que eso no nos pasaría factura alguna: de que para vivir bastaba con tener pan y circo.

Y, sin embargo, me parece que los bienintencionados contertulios de la SER se dejaron lo más importante en el tintero. Lo pensaba poco después, mientras leía un excelente texto de César Casimiro que en breve aparecerá publicado en el volumen Cerebro, mente, cuerpo, persona. Antropología cinematográfica. Con gran lucidez, y como colofón de un análisis más amplio, señala ahí el autor:
Nuestra creciente preocupación por los males que asolan nuestras aulas no ha identificado, a mi entender, la raíz de los mismos. Hemos perdido el objeto de nuestra intención educativa, que no es otro que el espíritu humano. (…) No pretendo criticar de manera fácil las perspectivas motivacionales que han animado la mirada educativa en los últimos tiempos. Podrían tener sentido inmersas en un auténtico proceso formativo espiritual, pero están necesariamente abocadas al fracaso en un contexto psíquico movido exclusivamente por relaciones de simpatía o hedónicas. O la educación es “personal” o los procesos de adiestramiento pierden la raíz que les da sentido. (P. 43-44)
Y más adelante, apoyándose en la relación entre maestro y discípulo tal y como la concibe Max Scheler,
El abandono de la naturaleza personal del proceso educativo tiene su exponente en la desaparición de la figura del seguimiento al maestro; la aparición de procesos de adiestramiento funcionalizados tiene a su vez su traducción en la mecanización de la tarea educativa (…) No es posible la educación en el sentido profundo del término sin personas y sin amor, sin una imagen del proyecto personal del alumno en el espíritu del maestro, sin una apuesta por el alumno, sin un compromiso previo con el destino del otro, sin un compromiso con la persona. (P. 45)
No sólo medio para adquirir habilidades útiles en el mercado laboral; no sólo forja de una cultura y de una identidad ciudadana: la educación es más que eso. De ahí que requiera un compromiso vital: por parte del estudiante, en las fases más avanzadas; por parte del entorno familiar y social, en las primeras. Se precisa reconocer en el proceso educativo uno de los ejes vertebradores de la vida. Que nuestras sociedades no lo hayan comprendido forma parte de su problema: un nudo que no se deshará si no es a partir de una renovación profunda de nuestro modo de entender el mundo.

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En la imagen: Anne Sullivan and Helen Keller Memorial, ubicado en Tewksbury, Massachusetts, en fotografía de Julie Jordan Scott (fuente: flickr.com). La hermosa relación entre la niña Helen Keller y su institutriz Anne Sullivan, trama del film The Miracle Worker (Arthur Penn, EEUU 1962), constituye el punto de arranque de la contribución de César Casimiro para el volumen Cerebro, mente, cuerpo, persona. Antropología cinematográfica. El libro aparecerá en breve en el sello CEU Ediciones. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Volver a empezar


















Florece en septiembre. Con facilidad pasa inadvertida. Es esa callada pereza que serpentea por los pensamientos enmadejados del estío agonizante, que lleva a dilatar las citas, a postergar los empeños. A remolonear con los inicios. A jugar al escondite, evitando salir a campo abierto. Continuar con lo empezado: he aquí el desafío para todos.

He demorado hasta hoy retomar este cuaderno de bitácora. No por desgana o por haberme quedado en blanco. Muy al contrario. Es constatar la pereza en el inicio colectivo lo que me entretiene. No me refiero al remolonear comprensible tras las vacaciones: nuestro país rebosa ya de actividad. Aludo a algo más profundo. Al nuevo comienzo que nuestra Europa no consigue emprender, anclada en una laguna Estigia grávida de presagios paralizantes. Cuando las sociedades no son capaces de sobreponerse a sus propios fantasmas, tejen un relato que actúa a modo de coartada para evitar responsabilizarse de la propia torpeza, de la levedad que impide coger las riendas de un nuevo inicio.

Es un equivocado relato colectivo el que convierte a los países europeos en rehenes del ajuste financiero y de las veleidades de los mercados, hasta el punto de dejar la política a merced de poderes fácticos no democráticos, de parlamentos no elegidos; es un relato miope el que entroniza la hipócrita retórica del rescate bancario a la categoría de fatalidad cósmica, escamoteando el sano ejercicio de la justicia; el que enrarece el aire inoculando en no pocos ciudadadanos ilusiones separatistas, conducentes a pequeños Estados de arriesgada viabilidad en una Europa que será unida o no será; el relato cizañero que con pasmosa facilidad –basta una necia filmación en internet– desata la violencia internacional de unos fanáticos que de religión nada saben.

Frente a la impostura de esos relatos colectivos, la pereza se convierte en un riesgo tentador: cruzarse de brazos, refugiarse en el dato interpretado como destino inapelable. Ésta es la deriva que conduce al aislamiento, a la insolidaridad. Un puerto de montaña requiere sacar fuerzas de flaqueza, redoblar el empeño común, no dejar morir la esperanza. No existe depósito financiero ni reserva que pueda salvar a una civilización: el viaje es tan largo –decía Kafka– que ninguna provisión nos durará lo suficiente. Pero podemos salir adelante proveyendo unos a otros, tendiéndonos la mano. La humanidad requiere esto de nosotros. Y la encrucijada histórica nos ofrece así una ocasión única, que no debemos dejar pasar de largo: la oportunidad de volver a empezar.

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En la imagen: paisaje del puerto de Pajares (fotografía propia, 22/06/2012). La frase de Franz Kafka proviene de su obra La partida. En ella, el protagonista se excusa ante un criado por partir sin provisiones: «No las necesito... el viaje es tan largo que me moriré de hambre si no me dan nada en el camino. Ninguna provisión me puede salvar. Es, por fortuna, un viaje verdaderamente inmenso».

lunes, 9 de julio de 2012

El viaje de Ulises


















Veo de nuevo La mirada de Ulises, del recientemente fallecido cineasta griego Theo Angelopoulos. El protagonista recorre los Balcanes, en pleno conflicto étnico, a lo largo de un estremecedor periplo que le llevará hasta Sarajevo. Busca las primeras bobinas filmadas por los hermanos Manakis, iniciadores de la cinematografía helénica: una mirada primigenia sobre la Hélade que permanece inédita en algún lugar. «Grecia se muere», le dice el taxista que le conduce a la frontera. «Como pueblo, nos morimos. Se acabó el ciclo. Miles de años entre ruinas y estatuas y ahora nos morimos. ¡Si Grecia debe morir, que sea rápido! La agonía es muy larga y ruidosa.»

¿Presenciamos los estertores de esa agonía? ¿Está llamada Grecia a clausurar el ciclo que inició cinco siglos antes de nuestra era? ¿O nos hallamos ante el alba de una nueva Europa, desengañada ya del neocapitalismo y sus vendedores de humo bajo apariencia de progreso...? En mayo de 2010 me hice la misma pregunta en este blog; a distancia de dos años da la impresión de que una esclerotizada Unión no ha aprovechado el desafío como trampolín para algo mejor. Harían falta ojos de vigía y corazón de profeta. El pasado sábado, Carlos García Gual llevaba a cabo un sentido panegírico de las virtudes de Atenas:
Platón escribió que el impulso natural del filosofar estaba en la admiración. Dice Heródoto que la historia se escribe para salvar del olvido “hechos y cosas admirables”. Admirarse del mundo motivó su incesante ardor creativo y su busca de explicaciones en los ámbitos más diversos de la poesía y la cultura. Frente al moderno y cáustico homo faber, entregado con furor a la tecnología y la mecánica, el griego era contemplativo y dialogante, entusiasta de la belleza del cuerpo y del alma, experto en viajes odiseicos.
El pasado jueves, dos noticias pugnaban por la supremacía en las portadas de los periódicos: por una parte, el avance en la comprensión de la estructura de la materia gracias a los experimentos realizados en el CERN en torno al papel del bosón de Higgs en el origen de la masa; por otra, el repunte de las dudas sobre la efectividad de la política anti-crisis puesta en marcha por los mandos de la UE. Los misterios del Universo y las incertidumbres de la economía. Para bien y para mal, Europa.

Quizá la realidad nos devuelva –por elevación y por contraste– esa admiración por el mundo que puede exorcizar la demasía (hýbris), el exceso de voluntad de dominación que ha terminado por enclaustrarnos en la lujosa y exigente jaula de nuestra sociedad neocapitalista. Pero nada se hará de manera automática. Entre lo que hemos aprendido está la conciencia de que las objetivaciones sociales y culturales de la libertad pueden inclinar la balanza de un lado o de otro. Y esas objetivaciones no se generan solas: requieren del concurso humano. La clave está en acertar con los modos que nos permitan ganar autonomía –y autorrealización, vida lograda– sin recurrir a los mismos resortes que la reprimen. Éste es, a fin de cuentas, el sino de la aventura humana: el viaje de Ulises.

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En la imagen, la fuente de Cibeles en Madrid, obra concluida en 1782 por F. Gutiérrez, R. Michel y M. Ximénez sobre proyecto de Ventura Rodríguez (fotografía propia, 05/06/2012). La cita inicial proviene del film de Theo Angelopoulos To blémma tou Odysséa (Grecia / Francia, Italia 1995, 27:21). El artículo de Carlos García Gual “Nuestra deuda con Atenas” fue publicado en el diario El País del 07/07/2012 (suplemento “Babelia”, nº 1076, p. 7).

lunes, 25 de junio de 2012

Die Krise der Europäischen Union, die Dankbarkeit und Scheler


















Ich beende in diesen Tagen die Spanische Übersetzung des letzten Buches von Josef Seifert, Erkenntnis des Vollkommenen. Auf diese Weise stoße ich auf einen für mich völlig unbekannten Texts Schelers über die Dankbarkeit:

Indem wir (…) all unser Selbst, all seinen möglichen Wert und seine Achtbarkeit und Würdigkeit, die der Stolze fest umklammert, loslassend, uns selbst wahrhaft “verlieren”, uns “dahingeben” (…), sind wir “demütig”. Wagt es, euch dankbar darüber zu verwundern, daß ihr nicht nicht seid, daß überhaupt Etwas ist – und nicht lieber Nichts! Wagt es, zu verzichten (…) auf jeglichen Anspruch, irgendeiner Art von Glück “würdig” zu sein und es anders als nur geschenkt aufzufassen. (…) Demut hingegen öffnet das Geistesauge für alle Werte der Welt. Sie erst, die davon ausgeht, daß Nichts verdient sei und Alles Geschenk und Wunder, macht Alles gewinnen! Sie macht es noch fühlbar, wie herrlich der Raum ist, in dem sich die Körper ausbreiten können, wie sie nur wünschen, ohne doch auseinander zu fallen; und wieviel wunderbarer und dankenswerter es ist, daß es Raum, Zeit, Licht und Luft, Meer und Blumen gibt, ja sogar –was immer neu sie froh entdeckt– Fuß und Hand und Auge, als all jene Dinge, deren Wert wir zu fassen fähig zu sein pflegen, wenn sie selten sind und die andern sie nicht haben! Sei demütig und sofort wirst du ein Reicher und Mächtiger werden! Indem du nichts mehr “verdienst”, wird dir alles geschenkt! Denn die Demut ist die Tugend der Reichen, wie der Stolz jene der Armen. Aller Stolz ist “Bettelstolz”! (…) Wie sollte der Stolze, der sich ja eben “nichts schenken lassen will” und auch erkennend nichts rein aufnehmen, den Sinn der Welt fühlen und verstehen?

Die letzten Zeilen lassen begreifen, wie es hier nicht nur um eine wünschenswerte, ethische Haltung geht, sondern um die moralische Möglichkeitsbedingungen der Erkenntnis. Der Stolz, der alles schon und besser weiß, kann nicht für die Werte der Welt, und also für die Wahrheit und die Schönheit der anderen, offen sein. Für ihn ist alles da als verdienstes Objekt von selbstverständlich etablierten Rechten. In diesem Sinn befindet er sich auf den Antipoden der offenen, fragenden Dankbarkeit des Kindes (“Warum bin ich ich und nicht du?”..., fragt noch das Kind im Lied Handkes).

Während ich den Text übersetze –es ist Sonntag 12. Juni– werden die Griechischen Parlamentswahlen gehalten. Ich kann dabei nicht vermeiden, an unsere Europäische Gesellschaft zu denken, in der für viele alle objektive Vorteile, alle Ergebnisse aus Jahrhunderte vom kulturellen und sozialen Fortschritt für selbstverständlich gehalten werden. Die neukapitalistische Weltauffassung und Bedarfsproduktion ist so tief eingedrängt –inokuliert, behauptete Marcuse– dass die Augen vieler Europäer, wie gebannt, nur auf der Bewahrung des ökonomischen Lebensniveau hängen. Für jenen, der längst auf großem Fuß gelebt hat (zum Beispiel wir Spanier!), wird zuweilen schwierig ein feines Gefühl für die Not der anderen zu bewahren, für die Frage der Solidarität und für die Notwendigkeit einen neuen, regenerierten politischen Paradigma zu entwickeln.

Jetzt die schlechten Zeiten sind angebrochen ist die Uhr für nicht kleinmütige, egoistische Gedanken: aber das System hat vielen daran gewöhnt, die Dankbarkeit aus ihrem Gedankengut zu entfernen, im Namen des Gebotes eines törichten Neukapitalismus: alles ist verdient, alles muß verdient (gekauft) werden. So sind die Wände unseres Gefängnisses –das Gefängnis des küntslich geschaffenen Bedarfes, der Entfremdung des Menschen in Konsumgüter die ihm seine eigentliche Statur und Berufung nicht wiederspiegeln, der Verdinglichung des Menschen als Glied im Konsumkette– mehr und mehr gewachsen.

Aber «Wie sollte der Stolze, der sich ja eben “nichts schenken lassen will” und auch erkennend nichts rein aufnehmen, den Sinn der Welt fühlen und verstehen?»

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Bild: Kuppel vom Metrópolis-Gebäude im Alcalá-Strasse, Madrid, 05/06/2012 (eigene Aufnahme). Das Zitat von Max Scheler kommt aus seinem Werk Zur Rehabilitierung der Tugend, Arche Verlag, Zürich 1950, S. 18ff. Das zitierte Buch von Josef Seifert trägt den Titel Erkenntnis des Vollkommenen. Wege der Vernunft zu Gott (Lepanto-Verlag, Bonn 2010). Die Spanische Übersetzung wird in Kürze bei Ediciones Encuentro, Madrid, ausgegeben werden.

lunes, 18 de junio de 2012

Los sistemas de control del neocapitalismo (3 de 3)


















Recapitulando: la supervivencia en cuanto sistema de producción lleva al capitalismo a generar necesidades artificiales para incentivar la demanda e incrementar el consumo, en una espiral en la que el sujeto queda reducido al estatuto de consumidor y/o engranaje en una maquinaria que nunca alcanza un horizonte de liberación; y es que las nuevas necesidades requieren siempre absorber todas las energías productivas.
A partir de este trasfondo podemos entender mejor la importancia histórica de la nueva izquierda. (...) Esta revolución estaría en correspondencia con las condiciones creadas por el capitalismo tardío. El exponente de esta revolución sería una clase trabajadora ampliada, transformada en su ser y conciencia, a la que pertenecerían grandes capas de las anteriormente independientes clases medias y de la intelectualidad. Dicha revolución tendría su motor y origen no tanto en la miseria material como en las protestas contra la configuración, indigna del hombre, de trabajo y tiempo libre, contra necesidades y satisfacciones impuestas, contra la miseria y el absurdo de una "sociedad de superabundancia".
Frente a esa agresividad omniabarcadora propia del neocapitalismo, que asocia a un carácter socioevolutivamente masculino, Marcuse aboga por el auge de una cultura de la acogida y de la reciprocidad que tendría matriz femenina.

"¿Progreso? ¿Qué es para ti el progreso...?", preguntaba el muchacho de aquel film que vi en el tren camino de Madrid. Algunas décadas después de Marcuse, pienso que la inoculación de los modelos neocapitalistas ha provocado una difusa interiorización de patrones competitivos según los cuales esa cultura de la acogida y del servicio sería el residuo de una mentalidad trasnochada, deudora de moldes de género.

Sin embargo, a mi modo de ver, hoy resulta vital repristinar esa reciprocidad. Una reciprocidad que es esencialmente afectiva y que en la relación entre los sexos halla su simbólica cifra biológica y antropológica. A la vez, la conversión de la sexualidad en mercancía señala el alcance de la herida neocapitalista: una herida que afecta incluso (o: en primera instancia) a nuestros afectos. De ahí la urgencia de una afectividad nueva. Una afectividad sanada de la inflación de satisfacciones fugaces que alimentan esa hoguera donde la productividad inmola sacrificios humanos para que su fuego no se extinga.

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En la imagen: vista de la Puerta del Sol de Madrid con la estatua ecuestre de Carlos III en el centro (fotografía propia, 05/06/2012). El párrafo citado proviene de una conferencia de Herbert Marcuse pronunciada en abril de 1975 en la Universidad de California en Irvine, cuyo texto fue ampliado por el autor y recogido en el volumen Zeit-Messungen. La traducción es de Pedro Madrigal: "¿Fracaso de la nueva izquierda?", en Calas en nuestro tiempo. Marxismo y feminismo. Teoría y praxis. La nueva izquierda, Icaria Editorial, Barcelona 1976 y 1983, p. 66-67.

domingo, 10 de junio de 2012

Los sistemas de control del neocapitalismo (2 de 3)


















Aún en Madrid, seguía dándole vueltas al modo en que el neocapitalismo acalla sin aspavientos las voces críticas: generando necesidades artificiales que, al venir inoculadas con éxito en la población, la convierten en adicta de los bienes de consumo que el sistema le proporciona. Poco importa que se trate de teléfonos móviles, programas de telebasura o créditos preconcedidos: el muestrario de opciones crea la ilusión de que por fin se es libre como el viento (no deja de resultar sintomático que una conocida marca de telefonía haya asociado su publicidad a ese lema).

La reducción del horizonte vital es, en el fondo, el gran problema. Otros modos de vivir quedan al margen por el espejismo de que la existencia se decide en esos parámetros y con esas reglas de juego. Como si no se pudiera mejorarlas, o inventar otras. Como si no hubiese felicidad colectiva distinta del libre acceso a los productos de consumo. He ahí la entraña, profundamente reaccionaria, de ese neocapitalismo que se perpetúa secuestrando las conciencias.

Y lo peor es que ese sistema no nos hace libres como el viento, sino que sólo nos empuja a creerlo; no ama a las personas que lo sustentan, sino que las exprime para vaciarles el bolsillo; no las concibe como seres humanos, llamados a convertirse en la mejor versión de sí mismos, sino como carnaza para el consumo -que, en el fondo, es consumida- y como instrumento de la productividad del sistema, cuyos engranajes engrasa al haber introyectado la necesidad de sus productos.

No se trata de desajustes en el procedimiento (aunque también los haya), sino de una falta de sustancia en el ethos - en el sentido de: hogar moral que habitamos. Un ethos que no es liberador sino esclavizante. Convertirse en cosas, reificarse (Verdinglichung): "Ésta es la forma más pura de servidumbre: existir como instrumento, como cosa".

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En la imagen: estatua ecuestre de Carlos III emplazada en la Puerta del Sol, realizada por Eduardo Zancada y Miguel Ángel Rodríguez según modelo de Juan Pascual de Mena (fotografía propia, 05/06/2012). La frase citada en el último párrafo proviene de la obra de Herbert Marcuse One-Dimensional Man, en la traducción de Antonio Elorza: El hombre unidimensional. Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada, Ariel, Barcelona 1990, p. 63.

jueves, 7 de junio de 2012

Los sistemas de control del neocapitalismo (1 de 3)















"¿Progreso? ¿Qué es para ti el progreso? No lo habrá mientras no tengamos fiesta de camisetas mojadas en el pueblo". Escuché este parlamento, que ahora reproduzco más o menos como lo oí, en un film a bordo del tren que me llevaba el domingo pasado a una nueva estancia filosófica en mi querido Madrid. Una frase que ni pintada para simbolizar el estado de cosas al que le estoy dando vueltas estos días.
La amplitud de la selección abierta a un individuo no es factor decisivo para determinar el grado de libertad humana, pero sí lo es lo que se puede escoger y lo que es escogido por el individuo. (...) Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no implica libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación.

Esta reflexión enhebra el hilo conductor de un texto que vio la luz hace casi medio siglo: One-Dimensional Man, de Herbert Marcuse. En las sociedades del neocapitalismo global, las formas de control a las que aludía Marcuse no han hecho más que agudizarse. Nuestras democracias se van conviertiendo en grandes superficies comerciales y abandonando el horizonte político.

Fijémonos en cierto sector de las quejas contra los recortes. No hablo, claro está, de las personas situadas en los márgenes económicos, de las que empiezan a deslizarse por pendientes dramáticas o de las que se preocupan por ellas. Me refiero a cierta burguesía obnubilada por el espejismo del dinero fácil, del crédito a mansalva y del consumo desbocado, la misma que ahora niega tener responsabilidad alguna en el despropósito colectivo. Me da la impresión de que algunos (¿muchos?) no están inquietos porque nuestro tren de vida genere conductas -gasto por encima de las propias posibilidades, consumo desenfrenado, olvido del valor auténtico de los bienes...- que descoyuntan las articulaciones morales de la convivencia. Deploran la coyuntura porque esos recortes, excrecencia inesperada de nuestro club de nuevos ricos, nos impiden mantener el statu quo. No les culpo. Lo que me interesa es el horizonte vital que eso denota.

Ciertas (no-) reacciones manifiestan hasta qué punto los resortes del neocapitalismo han prendido hasta generar necesidades artificiales que forjan los hierros de una jaula no por invisible menos sólida. Los rehenes del engranaje imploran -prestidigitación admirable del sistema- para que la jaula siga como hasta ahora: tanto más cómoda y peligrosa cuanto menos llamativa.

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En la imagen: detalle de la estatua ecuestre de Carlos III emplazada en la Puerta del Sol, realizada por Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada según modelo de Juan Pascual de Mena (fotografía propia, 05/06/2012). El film al que me refiero al inicio es la versión más reciente de Footloose (Craig Bewer, EEUU 2011). La cita de One-Dimensional Man, de Herbert Marcuse, proviene de la traducción castellana de Antonio Elorza: El hombre unidimensional. Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada, Ariel, Barcelona 1990, p. 37-38. 

lunes, 28 de mayo de 2012

A vueltas con el rompecabezas europeo: sobre cómicos, piratas y utopías
















El pasado viernes 11 regresaba de mi conferencia sobre el Círculo de Viena en el querido centro cultural “Gloria Fuertes” de Barajas. El tren es un remanso confortable, un espacio de libertad clausurado frente a los envites del apresuramiento; me viene siempre de perilla. Esta vez me brindaba la oportunidad de revisar en la prensa internacional los resultados de la jornada electoral a cuatro bandas que tuvo lugar el domingo 6 de mayo.

Si existe o no una oleada anti-política europea es el asunto que me interroga. A bote pronto, los escrutinios parecen confirmarlo. Sobre una media del 10% se sitúa el consenso de los votantes que han optado en Francia por el Frente nacional de Marie Le Pen o por la Aurora Dorada de Mikos Mijaloliakos en Grecia: partidos de estética e ideología inquietantes, en las que resuena el estremecedor aldabonazo de la hora europea más sombría. Considerar políticas a esas corrientes sería demasiado halagador para ellas: se trata más bien de marejadas de fanatismo que corroen la política auténtica, ésa que aspira a lograr la unidad en la prosecución del bien común.

Italia y Alemania ofrecen la otra cara de la moneda. El cómico italiano Beppo Grillo ha conseguido catalizar el descontento de una franja del electorado a la que la farándula berlusconiana había llevado al paroxismo de la indignación; sin embargo, lejos de deslizarse por la pendiente del populismo, los grillini ofrecen programas con propuestas concretas que les han catapultado a una posición clave en el engranaje de no pocos ayuntamientos. Algo parecido –aunque sin la sombra del “hombre cualquiera” de Giannini– ha sucedido en la federación alemana de Schleswig-Holstein. Los sedicentes piratas capitaneados por Torsten Schmidt, de 23 años, han proseguido un abordaje con el que ya habían logrado resultados notables en Berlín y Saarland: el de las instituciones teutonas, cuyas bisagras se resienten a golpe de un cierto inmovilismo provocado más por la incertidumbre global respecto de la salida de la crisis que por cuestiones específicas de la política alemana.

A pesar de la indefinición de su horizonte ideológico y del diletantismo de sus dirigentes –piedras de tropiezo de su viabilidad, que percibo en sus dichos y hechos–, simpatizo profundamente con corrientes como éstas. Y es que dejan entrar una bocanada de aire fresco en la enrarecida tramoya de las partitocracias europeas. Nos recuerdan lo que la política es antes que nada: res publica, compromiso al que no podemos sustraernos sin erosionar la casa común.

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En la imagen: “Angel of Berlin (Victory Column / Siegessäule)”, por Werner Kunz (fuente: flickr.com).

martes, 22 de mayo de 2012

Lang leben die Piraten



















Bei der letzten Wahl in Schleswig-Holstein sind die Piraten die grosse Überraschung gewesen. Oder vielleicht doch nicht, da ihre Kollegen von Berlin und Saarland schon vor ihnen in den Landtag eingezogen sind: langsam gewöhnen sie sich daran, kleine Erfolge in Wahlkämpfe (diesmal mehr als acht Prozent) zu erreichen.

Mir scheint vor allem wichtig die Frage ob die Piraten zu der Bewegung gegen die konventionelle Politik, die so viele Aufmerksamkeit, der Partei von Marie Le Pen u. Mikos Mijaloliakos bzw. in Frankreich u. Griechenland zu danken, neulich um zich gezogen hat, gehören. Es ist klar, es geht hier nicht um eine populistische, Einwanderung- und Europa-feindliche Bewegung, sowie im Gegenteil bei der Nationalen Front und dem Goldenen Morgenlicht bzw. in Frankreich und Griechenland der Fall ist. Vielmehr geht es um eine junge soziale Strömung die der Anstrebung nach Transparenz und Basisdemokratie –etwa wie die Grillini in Italien– sehr nahe liegt.

Eine weitere Frage ist jetzt ob die Piraten ein solides, den heutigen sozialen und politischen Herausforderungen zu antworten fähiges Programm, entwickeln werden. Beim Gespräch von Hannah Beitzer mit dem Spitzkandidat Torge Schmidt, 23 Jahre, am 4. Mai in der Süddeutschen Zeitung kriege ich darüber eine doppelsinnige, nicht befriedigende Eindruck. Die Zeit und die Piraten werden dazu die Antwort geben.

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Bild: “Wehende Piratenpartei-Flagge”, vom Piratenpartei Deutschland (Quelle: flickr.com).

lunes, 14 de mayo de 2012

Altro che qualunquisti









L’esito delle amministrative del 6 maggio in Italia ci deve fare riflettere sull’orizzonte della politica europea in genere. Certamente non si trattava di elezioni generali; nove milioni di votanti però bastano per gettare luce sugli spostamenti delle correnti sociali.

Il crollo del Partito della Libertà (non giunge al 10% dei voti nella maggioranza dei comuni) ci libera, al meno per adesso, di un incubo che è durato troppo a lungo: quello in cui i pseudopolitici si illudono pensando che seguire la scia del Cavaliere li porti verso il desiderato traguardo di successo. Da parte sua, il PD di Bersani ricupera man mano lo spazio che il centrosinistra non dovette mai perdere. Ma l’autentica novità è venuta dal fianco dei grillini, sotto l’ispirazione del comico che è riuscito a risvegliare le energie giovanili dei una generazione che non si era affatto assopita durante l’era Berlusconi.

La domanda però è se i grillini sono dei qualunquisti. Con la testata L’Uomo Qualunque Guglielmo Giannini riuscì nel 1944 a dare voce a tanti uomini e donne che erano stanchi di sentire la mano pesante di uno Stato che aveva spinto il Paese fino al precipizio: “Io sono quello che non crede più a niente e a nessuno”, bramava il genovese ribadendo a suo modo la fine dei grandi racconti della Modernità. Ha ragione tuttavia Gian Antonio Stella (nel Corriere dell’11 maggio) a notare che mentre Giannini chiedeva la scomparsa dei politici (che secondo lui dovrebbero essere sostituiti dagli amministratori), i grillini alla politica ci credono. Certo, lo stesso Grillo sembra aver dimostrato poco rispetto verso gli usi e i procedimenti abituali in uno Stato serio. Ma è anche vero che la sua rappresenta la reazione di tanti italiani sdegnati contro lo sfruttamento della res publica a favore degli interessi di personaggi solo apparentemente onorevoli – ecco i veri anti-sistema, molto al di là del qualunquismo.

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Nell’immagine: "Woodstock 5 stelle - 25-26 Settembre 2010 - Cesena", fotografia di Revolweb (da flickr.com).

lunes, 7 de mayo de 2012

Tomarse la evolución en serio





































Que nosotros, la especie humana, el asombroso árbol de la vida y el mismo cosmos hemos emergido en el transcurso de una progresión evolutiva es algo que hay que tomarse en serio. El pasado viernes volví a ver, junto a mis estudiantes de Antropología, el film de Stanley Kubrick 2001: a Space Odyssey (1968). Se trata de un asombroso acercamiento fílmico a ese tomarse en serio la evolución: desde el salto de la mente prehumana a la inteligencia reflexiva hasta la sofisticación de la cultura que coloniza el espacio... y aún más allá.

La proyección tuvo lugar en el marco del ciclo “Antropología cinematográfica”, promovido desde la Universidad CEU Cardenal Herrera, que dará lugar al segundo volumen colectivo auspiciado por el Círculo de Filosofía y Cine. Para abordar la inserción del ser humano en el marco biológico-evolutivo le pedí su colaboración a Carlos Castrodeza, catedrático de la Universidad Complutense conocido por sus aportaciones a la filosofía de la evolución. Su capítulo me llegó ya hace varios meses. Castrodeza falleció el pasado 16 de abril. Lo hizo como había vivido, entregado hasta el final al estudio y la docencia.

Colocándose en la estela dejada por Darwin en The Descent of Man (1871) y adhiriéndose a una comprensión extrema del reduccionismo ontológico, entendido como pauta obligada de la explicación científica, Castrodeza ha defendido un naturalismo radical desde un erudito conocimiento de las corrientes biológicas contemporáneas. Cito un párrafo de su capítulo inédito:

Aunque se considere como una estructura más del orden natural, el hombre presentaría una peculiaridad que le hace propenso a ser considerado como un organismo aparte en el sentido, como bien se sabe, de que su racionalidad autoconsciente supone una singularidad que no aparecería en ninguna otra estructura orgánica. Aunque esa singularidad habría evolucionado indudablemente desde una base orgánica, como ya se ha señalado. Singularidad que en los términos, por ejemplo, del conocido filósofo de la ciencia Karl Raimund Popper se añade a su mundo orgánico (un primer mundo), constituyéndose en un segundo mundo que sería el que incluye su autoconciencia y, sobre todo, un tercer mundo que comprende su obra tanto artística como tecnológica y epistémica en general – todo lo que, en definitiva, es obra proveniente de su pensamiento en su calidad de singularidad orgánica. Pero claro, en principio y como disciplina metodológica, aunque la operación salga onto-epistémicamente cara , conviene –metodológicamente al menos, como digo– considerar al hombre como un organismo más y, en todo caso, comprobar sobre la marcha si hay características que en principio se escapen a esta consideración con el objeto de naturalizarlas como primera providencia epistémica.

Racionalidad autoconsciente: una singularidad para cuya problemática emergencia Kubrick destiló el símbolo del monolito. En palabras del cineasta: “Por muy vasta que sea la oscuridad, nosotros hemos de aportar nuestra propia luz”.

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En la imagen: “2001: A Space Odyssey - Soviet Nuclear Bomb Platform”, por Dallas1200am (fuente: flickr.com).

viernes, 20 de abril de 2012

Argentina hermana
















El psicoanálisis se ha convertido en el campo de batalla de posturas intelectuales dispares e incluso, a mi modo de ver, en el crisol de una piedra de toque de la antropología filosófica. De ahí que desde hace meses me esté ocupando con fruición de ese debate. Pero ésa es otra historia.

La traigo a colación porque he leído la reseña de un editor argentino, Guillermo Belcore, sobre el último libro de la reputada psicoanalista francesa y paladina de la interpretación humanista del legado freudiano Élisabeth Roudinesco. «Me ha resultado muy interesante también», señala, «acaso por el peculiar momento que atraviesa la cultura argentina, la denuncia del profesor Guillaume Mazeau sobre “la ruptura del contrato de verdad”» (“La biblioteca de Asterión”, entrada del 19.01.2012).

Argentina es uno de los países desde los que Persona recibe regularmente visitas diarias. No tengo el gusto de conocerlo in situ, pero sí impresiones muy favorables gracias a los argentinos y argentinas que he tratado; además, aprendí a quererlo desde chavalín gracias a la entrañable chiquillería a la que Joaquín Salvador, Quino, insufló vida con sus dibujos. ¿Qué diría hoy Mafalda...? A mí me resulta inquietante la situación que atraviesa su país, a raíz del populismo gubernamental, en sus relaciones internacionales; una coyuntura que entronca con el valor de las palabras en el marco de la acción política. Y que no resulta privativa de esa hermosa nación. No hace mucho aludía aquí a la devaluación de las palabras en el discurso público, un fenómeno –por desgracia, hoy actual de nuevo en la España de los recortes– que me preocupa porque atañe a los cimientos de la convivencia. Y, sinceramente, no puedo evitar sentirme interpelado. La llamada a la verdad llega siempre en primera persona.

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En la imagen: aspecto de la estación Catedral del metro de Buenos Aires, con motivos inspirados en el más famoso personaje de Quino / Fotografía de Antonio (“Mafalda dice”, fuente: flickr.com).

lunes, 9 de abril de 2012

Amado mundo













Algunos de vosotros os preguntaréis por qué este blog -que vio la luz escrito en castellano- se proyecta, a medida que transcurre el tiempo, hacia otros idiomas. De hecho, desde hace ya meses menudean las entradas en italiano y empiezan a aparecer en alemán. El motivo es bien sencillo y tiene que ver, como casi todo, con la biografía de uno.

He crecido intelectualmente en una tradición cultural grande y hermosa. En ello no concurre, claro está, mérito alguno: se trata de un don recibido del que soy deudor. Pienso, en primer lugar, en el Bachillerato en  mi Lorca natal y en los estudios universitarios en Murcia, Pamplona, Salamanca, Roma, Ámsterdam. La Tesis en Madrid y la investigación post-doctoral me permitieron vivir en ciudades muy queridas como Berlín y Verona. Intercambios científicos me han devuelto a esos lugares y llevado a conocer otros con gentes de las que tanto aprendo y a las que tanto debo. 

Llevo al mundo en mi corazón y eso termina por aflorar aquí. Que algunos de vosotros me sigáis desde otros países me devuelve a esa solidaridad en la que vivo y desde la que me entiendo, a ese "juego de colores calidoscópico" por emplear la expresión de Stefan Zweig en un punzante alegato a favor de la libertad, la pluralidad y el progreso sobre el que se asienta nuestra cultura. Así que el caleidoscopio de lenguas vertebra una evolución ajustada como un guante como un maravilloso árbol filogenético o una centrífuga red de sinapsis a esta digital Persona.

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En la imagen: "Neuron connection - Pattern", fotografía de Patrick Hoesly (fuente: flickr.com).

viernes, 6 de abril de 2012

Quando dovrò partire




La Passione secondo Matteo l'ho sempre amata. Non soltanto per la musica ma anche per i testi così ispirati, poetici, alle volte persino ingenui, nei quali echeggia spesso il biblico Cantico dei Cantici. Di una poesia e un candore tali che volentieri ci si allaccia al loro senso spirituale. Con tutti quelli che hanno cantato e amato questa musica anch'io potrei esprimerlo in questo modo:

Quando dovrò partire
tu non mi lasciare!
Quando dovrò soffrire la morte,
rimani al mio fianco!
Quando il mio cuore sarà oppresso,
liberami dalle mie angoscie
per la tua angoscia e il tuo dolore.

Ecco la nona strofa del canto "O capo pieno di sangue e di piaghe". Fu scritto da Paul Gerhardt (1607-1676), la melodia invece da Johann Crüger (1568-1662). Entrambi vennero ripresi da Johann Sebastian Bach nella sua Passione secondo Matteo e nella cantata Guardate saliamo verso Gerusalemme così come nel suo Oratorio di Natale. Musica e versi che ci introducono ancora quest'anno nel mistero di un amore senza misura né condizioni, sconfinato e tenero — nel mistero di un amore divino:

La tua voce mi ha deliziato
con latte e dolci cibi,
il tuo spirito mi ha riempito
di indicibili godimenti celestiali.

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Video: "Quando dovrò partire", n. 72 della Passione secondo Matteo di Johann Sebastian Bach (BWV 244). Coro e orchestra Bach di Monaco di Baviera sotto direzione di Karl Richter [fonte: YouTube].

Cuando haya de partir




Siempre he amado la bachiana Pasión según san Mateo. No sólo por su música: también por sus textos inspirados, poéticos, incluso ingenuos a veces, de resonancias a menudo cercanas al bíblico Cantar de los Cantares. De un lirismo y un candor tales que uno se adhiere fácilmente a su sentido espiritual. Con todos los que han cantado y amado esta música, también yo podría expresarlo de este modo:

Cuando haya de partir,
no te separes de mi lado.
Cuando tenga que sufrir la muerte,
¡sal tú entonces por mí!
Cuando mi corazón esté oprimido,
libérame de la angustia
por tu angustia y tu dolor.

Así suena la novena estrofa del canto "Oh cabeza llena de sangre y heridas", escrito por Paul Gerhardt (1607-1676); la melodía proviene de Johann Crüger (1568-1662). Uno y otra fueron empleados por Juan Sebastián Bach en su Pasión según san Mateo y en la cantata Mirad que subimos a Jerusalén, así como en su Oratorio de Navidad. Música y letra que de nuevo este año nos introducen en el misterio de un amor sin medida ni condiciones, de un amor infinito y tierno, divino:

Tu boca me ha deleitado
con leche y dulces manjares;
tu espíritu me ha colmado
con incontables goces del Cielo.

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Vídeo: "Cuando haya de partir", nº 72 de la Pasión según san Mateo de Juan Sebastián Bach (BWV 244). Coro y orquesta Bach de Múnich bajo la dirección de Karl Richter [fuente: YouTube].

Wenn ich einmal soll scheiden




Die Matthäus-Passion habe ich immer geliebt. Nicht nur um ihrer Musik willen, sondern auch wegen ihrer poetischen, ja selbst naiven Texte, die dem biblischen Hochlied manchmal so nah klingen. So naiv und so poetisch dass man sich ihren geistigen Sinn gerne anschließt. Mit all denjenigen, die diese Musik gesungen und geliebt haben, könnte ich es auch so ausdrücken:

Wenn ich einmal soll scheiden,
So scheide nicht von mir;
Wenn ich den Tod soll leiden,
So tritt du dann herfür;
Wenn mir am allerbängsten
Wird um das Herze sein,
So reiß mich aus den Ängsten
Kraft deiner Angst und Pein!

So laut die 9. Strophe vom Lied "O Haupt voll Blut und Wunden", von Paul Gerhardt (1607-1676) geschrieben; die Melodie stammt von Johann Crüger (1568-1662). Beide wurden von Johann Sebastian Bach in seiner Matthäus-Passion und ebenfalls in seiner Kantate Sehet! Wir gehen hinauf gen Jerusalem sowie in seinem Weihnachtsoratorium, verwendet. Musik und Gedichte führen uns nochmals dieses Jahr in das Mysterium der bedingungs- und maßlosen, ewigen, zärtlichen, ja göttlichen Liebe:

Dein Mund hat mich gelabet
Mit Milch und süßer Kost;
Dein Geist hat mich begabet
Mit mancher Himmelslust.

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Video: "Wenn ich einmal soll scheiden", Nr. 72 aus der Matthäus-Passion von Johann Sebastian Bach (BWV 244). Münchener Bach-Choir und Münchener Bach-Orchestra unter Leitung von Karl Richter [aus YouTube].

lunes, 2 de abril de 2012

Fuera etiquetas















Frente a la incerdidumbre que producen los cambios tendemos a fabricar etiquetas que nos den sosiego; nos ayudan a generar orden y hallar estabilidad. Los seres humanos somos así. Pues bien, creo que la omnímoda crisis va a traer consigo una deconstrucción de algunas etiquetas políticas y sociales que parecían consolidadas en nuestro imaginario colectivo. Pongo un ejemplo relacionado con la economía.

La dinámica generada por la volatilidad de puestos de trabajo, debida a variables que escapan tanto al trabajador como en muchas ocasiones al empleador factores como la competencia de economías emergentes, con otras tablas salariales y concepciones distintas de los derechos laborales, mina el fomento del trabajo entendido como realización personal y como expresión de la dignidad de la persona; más bien lo convierte en mercancía de usar y tirar. Frente a este problema el del capitalismo sin freno que pivota en torno a un dinero que no tiene patria, Pío XI dixit la doctrina social de la Iglesia ha sostenido, desde sus inicios hasta la reciente Caritas in veritate, la necesidad de un Estado fuerte frente al mercado. Con ella coinciden los análisis, representativos del punto de vista de la socialdemocracia, que leo a menudo en el diario El país así como varias reivindicaciones del ala comunista del movimiento 15-M. Hace poco presencié de nuevo esa convergencia en un programa emitido por una cadena televisiva que se autocalifica de derechas: "Lágrimas en la lluvia", dirigido por Juan Manuel de Prada en Intereconomía, que el pasado 18 de marzo giró en torno a un film atípico y bienhumorado (Los liros del valle, con un Sidney Poitier en estado de gracia).

Uno de los contertulios, Raúl González Fabre, sugirió que vivimos un viraje económico-institucional similar a los que tuvieron lugar en Europa en torno a 1250 (con el preámbulo de la transformación burguesa) y a 1750 (con la transición de la revolución científica a la industrial), coyunturas que desencadenaron sendas crisis y correspondientes movimientos de indignados (la orden franciscana y las distintas variantes del socialismo, respectivamente). Hoy la vía se encontraría argumentaba del lado de una gobernanza económica global que permita recobrar las condiciones para un justo desarrollo del trabajo. Ayer, Fernando Vallespín aludía al "reforzamiento de la política que ofrecería una gobernanza europea digna de ese nombre", cosa que a su juicio "sólo parece creíble desde la socialdemocracia" como portavoz "de quienes no se resignan a aceptar que la política siga al arrastre de los mercados" (El país, 01.04.2012, p. 27). Ideas que, entre otros, puso en circulación hace algunos años Jürgen Habermas en Alemania.

¿Qué vamos a hacer con los pulcros deslindes ideológicos que tanto nos habían sosegado ante la incertidumbre? ¿A dónde iremos a parar con nuestras etiquetas...? Quizá al mejor sitio posible: a su deconstrucción, para aprender a escuchar a la vida sin prejuicios.

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En la imagen: "Enredada", fotografía de (Lolita).8 (fuente: flickr.com).

viernes, 23 de marzo de 2012

Lo spengersi della rosa. Addio a Tonino Guerra














Mercoledì scorso ci ha lasciato una delle figure prominenti del cinema italiano, la cui opera però trascorse lontana dalla celebrità dei creatori più noti. Gli si addiceva piuttosto il lavoro solitario alla scrivania da dove si proietta la luce sfolgorante delle parole, parole con le quali tessette la trama di alcuni dei più belli racconti filmici italiani e non: da I girasoli (Vittorio de Sica), E la nave va, Amarcord (Fellini), L'avventura o L'eclisse (Antonioni) a Nostalgia (Tarkovski) o L'eternità e un giorno (dell'anche recentemente deceduto Angelopoulos), molti dei più brillanti registi europei chiesero la sua collaborazione nella sceneggiatura dei loro film.

In tutto ciò, lo scrittore romagnolo era soprattutto un poeta. Fra i suoi versi echeggiano oggi quelli dedicati alla morte della rosa, quieta contemplazione dello spengersi delicato e mite della vita. Grazie di tutto, Tonino. 

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Nell'immagine: fotografia di Antonio Guerra fatta da PanARMENIAN_Photo (fonte: flickr.com). 
 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hace falta estar ciego
















Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos, que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y de alegría,
sin participación en los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado
sombrío de la tierra.
(...)

Se trata de un fragmento del poema homónimo de Rafael Alberti incluido en su libro De un momento a otro. Lo encontré en una antología del grupo poético del 27, un volumen de 1979 editado en Madrid por Cátedra que desde hace años me acompaña en mis mudanzas. Valía 160 pesetas cuando lo compró, según creo, mi hermano mayor.

¡Virtud de los libros! La urdimbre de la memoria se densifica en ellos hasta convertirlos en nuestros interlocutores. Nos hablan y les respondemos. Los libros son así.

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En la imagen: pieza del grupo escultórico Im Auge der Wahrheit (“En el ojo de la verdad”) de Anne y Patrick Poirier, emplazado frente al Archivo municipal de Múnich. El grupo incluye das Auge des Gedächtnisses (el "ojo de la memoria"), das Auge des Vergessens ("ojo del perdón") y das Auge der Geschichte ("ojo de la Historia"). Fotografía de Digital cat  (fuente: flickr.com).

miércoles, 29 de febrero de 2012

El viaje de la generación Bergman
























Poco a poco la generación Bergman nos va dejando. Fue el 30 de julio de 2007 cuando Ingmar descubrió el secreto de la lívida protagonista de su Séptimo sello. En el viaje le habían precedido, entre otros, Ingrid Thulin (2004) y Sven Nykvist (2006); le seguirían Stig Olin (2008) y Gunnar Fischer (2011). El pasado sábado fue el turno de Erland Josephson. Había asumido la identidad del médico seductor en Gritos y susurros, del rabino en Fanny y Alexander o del alter ego de Bergman en el film dirigido por Liv Ullmann Infiel. Pero fue su papel de Johan –el marido de Marianne en Secretos de un matrimonio, ya frágil anciano en Saraband– el que le reservó un lugar en nuestra memoria.

En Saraband se halla la que me parece una de las escenas más conmovedoras de la filmografía de Bergman. La angustia se ha adueñado del cascarrabias y misántropo Johan. Prorrumpe en una crisis nocturna junto a la puerta del dormitorio de su ex esposa. La ansiedad, dice, "es más grande que mi cuerpo, ¡se me escapa por todas partes...!". "¿Tienes miedo a la muerte?", le pregunta Marianne. Y para consolarle de la cruz del nacimiento –la finitud– le acoge en su cama: allí yacen desnudos el uno junto al otro.

Reconocer en la acogida mutua el bálsamo frente a la angustia de nuestra condición de náufragos: he ahí el santo y seña de una generación que siguió a Bergman en su dolorosa conquista de la madurez.

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En la imagen: portada de varios diarios suecos el día posterior al fallecimiento de Ingmar Bergman, en fotografía de Morner (fuente: flickr.com)