
El pasado sábado (23/05/09) publiqué "Ofensa a Europa: mi desagravio" en el diario La verdad de Murcia.
No salgo de mi asombro. He visto varias veces el video promocional del PSOE para las elecciones europeas y no doy crédito. En la filmación, ciudadanos de diferentes países europeos expresan en su lengua –a veces, con violencia gestual, o con resabio caricaturesco– opiniones cuestionables o radicales. Voy a centrarme en tres de ellos: los que representan a países europeos en los que he tenido la dicha de vivir meses o años.
Abre el video un joven holandés, apoyado sobre la barra de un bar, que –según se traduce a pie de pantalla– afirma lo siguiente: “Los inmigrantes nos roban el trabajo”. En realidad, a quien se refiere en su hermoso idioma no es a los inmigrantes, sino a los extranjeros en general (buitenlanders). Poco después, un campesino italiano, sobre el trasfondo de un extenso campo cultivado: “Creo que el cambio climático es una gran mentira”. Sigue un joven alemán, caracterizado –por el atuendo, por su ademán y por su dicción– como filonazi: “Pienso que la homosexualidad es una enfermedad”; y, por los gestos con los que concluye el video, nos da a entender qué es lo que haría con un homosexual si se topara con él por la calle. Habría que votar en las elecciones europeas, pues, para impedir que estos extremistas se hicieran con el poder.
Me he sentido muy dolido. Holanda, Italia y Alemania son países que amo. Sólo una deplorable ignorancia histórica y social puede caricaturizar de este modo a sus habitantes. ¡Holanda…! Quizá el país europeo con mayor tradición –plurisecular– de acogida de refugiados e inmigrantes; en cambio, queda relacionada aquí con la xenofobia. A la culta Italia, cuna de filósofos, científicos y artistas, se la intenta asociar –con mayor o menor fortuna– con cierto oscurantismo. Y Alemania, un país que tras la segunda Guerra mundial emprendió la tarea de recobrar su tradición tolerante desde la reflexión colectiva y la inequívoca voluntad política, esa Alemania aparece representada por un violento filonazi. Qué vergüenza.
Deseo expresar públicamente mi indignación. También, mi cariño hacia nuestros queridos primohermanos europeos. Un video de este tipo revela una mentalidad destructiva, a la que no interesa el proyecto común, que sólo busca llamar la atención de una ciudadanía considerada por sus artífices tan iletrada como ellos. Un método, como recuerda Hermann Tertsch, muy cercano a la descalificación caricaturesca de la que los nacionalsocialistas hacían blanco a los judíos. Con este tipo de acciones, el PSOE está deslegitimando irresponsablemente el proyecto socialdemócrata en España.
Sólo una cosa me hace albergar alguna esperanza en este sentido. He tenido ocasión de hablar largamente con un alto cargo socialista: una política de raza, buena conocedora de la estructura del partido, que me ha manifestado su sincera solidaridad. No todos somos así, me ha venido a decir: los responsables son indocumentados que están traicionando nuestro ideal europeísta, que nos están traicionando a todos.
Quiero creer que sus palabras se corresponden con la realidad, y que cada vez más personas toman conciencia de la gravedad del momento. Necesitamos aunar esfuerzos, desde la pluralidad de nuestras visiones del mundo, en torno a una racionalidad amplia y serena, realmente moderna y a la altura de los tiempos. No dejaremos que nos empujen a una irracionalidad cainita; no con nuestro consentimiento.
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Se puede consultar el texto en la página web de La verdad. En la imagen: Bandera de Europa, por Palm Z (fuente: www.flickr.com).