domingo, 12 de abril de 2009

Jesús de Nazaret: veinte siglos de amor



(Tomo cuasi prestado el título de un capítulo de Vida y misterio de Jesús de Nazaret, obra de José Luis Martín Descalzo; los versos, del poemario de Pedro Salinas La voz a ti debida.)

¡Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido!
Rendirse
a la gran incertidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías
—azogues, almas cortas—, aseguran
que estoy aquí, yo inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los hombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy buscando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
(...)
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.

__________
En la imagen: "Je t'aime", por Uploaded (fuente: www.flickr.com).

19 comentarios:

JOHAN dijo...

Impresionante. Felices Pascuas, Pedro.

Pedro Jesús Teruel dijo...

¡Feliz Pascua a ti también, Johan!

Carmen dijo...

Has elegido un fragmento iluminador y muy bello. Una entrada muy acertada y oportuna.

Feliz Pascua a todos.

Anónimo dijo...

La única y gran verdad Pedro Jesús, ¡¡¡¡Cristo está RESUCITADO!!!!
Felicidades a tí, y a todos los que lean esto, de mi parte.

Pedro Jesús Teruel dijo...

Carmen y Anónimo, ¡feliz pascua de resurrección también a vosotros!

Anónimo dijo...

Hola Pedro Jesús, acabo de tropezar con tu blog, no sabía que tenias uno y he de decirte que admiro de verdad tu facilidad de diálogo, sin alterarte, con muchísima educación y considerando la opinión del otro, ojala más gente tuviera esas características para mantener una conversación, hoy en día cuesta mucho mantener una que sea civilizada, me encantaría tener esa facilidad, supongo que al igual que el resto de virtudes es cuestión de trabajarlo no?.
Me gustaría también decirte que te considero una de esas personas “prudentes” de las que hay que tomar ejemplo. Ahí queda eso…
Un cordial saludo anónimo

Mar dijo...

Maravilloso el fragmento que has elegido.

Después de haber tenido el privilegio de conocerte personalmente y escucharte, puedo imaginar cómo lo recitarías, con esa paz que emana de ti y que contagias.

¡Un saludo!

Pedro Jesús Teruel dijo...

Gracias al anónimo y a Mar. Es muy bonito lo que decís, y resulta bonito creérselo... pero, gracias a Dios, tengo muy cerca mis defectos.

Lo que comentas del modo de recitar me ha hecho pensar en lo siguiente: un poema como el de Salinas se presta a ser leído con una tensión afectuosa, llena de respeto y de algo así como una admiración contenida. Llena de amor. Para hacer algo realmente bien hay que amarlo, ¿no es así? Y aquí está la clave de todo, incluida la educación (en el doble sentido de: urbanidad y enseñanza). Ojalá todos nos concentrásemos más en lo esencial y menos en la hojarasca. Esa vida esencial, enjuta y plena -"y es que también me quiere con su voz"- es un auténtico don divino.

Mar dijo...

Totalmente de acuerdo: para hacer algo bien hay que amarlo. Y, para amarlo, hay que conocerlo.
Te hago una propuesta (o un reto, como prefieras llamarlo): ¿por qué no lo grabas?.
Graba el fragmento con tu voz y súbelo añadiéndolo a tu entrada. Podríamos disfrutarlo más si cabe.
¡Anímate!
Un abrazo.

Pedro Jesús Teruel dijo...

Hola, Mar. He tenido tu mensaje sin publicar varios días (ya sabes que tengo activada la moderación de comentarios: así evito que aparezcan anuncios y esos mensajes en inglés cuyo autor dice estar en el aeropuerto y haberse encontrado con tu blog). Pero te he hecho esperar por lo siguiente: mi idea era publicar tu mensaje e, inmediatamente después, la grabación del poema de Salinas. Me gusta este tipo de "retos".

Lamentablemente, no ha habido forma de sentarse a grabar el texto. Además, tengo que aprender a pasarlo al ordenador (imagino que será muy fácil, pero el caso es que hasta ahora no lo he hecho). En fin, excusas malas. Pero si tengo posibilidad pronto lo haré. El caso es que, como decía una amiga mía, "la vida nos arrastra"... y hay muchos frentes que atender. De todas formas, reto recibido.

Raquel dijo...

Acabo de encontrar tu blog y estoy realmente impresionada. He leido gran parte de las discusiones acerca del aborto y me han sorprendido gratamente. Creo que no podemos parar de defender la Vida.

Espero poder seguir leyéndote. Un saludo!

Pedro Jesús Teruel dijo...

Hola, Raquel. La grata impresión es mutua. He leído tu perfil y me he llevado una agradable sorpresa: como tú, realicé estudios de Periodismo (fueron mis primeros estudios universitarios, ¡también en Navarra!); y, como tú, me dedico apasionadamente a la Filosofía. He estado a punto de participar en las jornadas sobre Metafísica y Libertad (otros buenos amigos lo han hecho); la última oportunidad que tuve de estar en el "alma mater" navarra fue en el magnífico simposio sobre Kant, con motivo del bicentenario de su muerte. Por cierto, también he entrado en tu estupendo blog: te seguiré los pasos. ¡Saludos!

Mar dijo...

¡Me alegro que hayas aceptado el "reto"!
En cuanto al tiempo en lograrlo, no importa lo que tardes; merecerá la pena la espera. Hay que atender todos los frentes, ¡y hay tantos! (me hizo gracia la frase).

Tenemos "todo el tiempo del mundo".

¡Un abrazo!

Anónimo dijo...

¿Por qué rendirse hacia la incertidumbre? ¿Por qué alejarse de uno mismo buscando la Verdad de otros hombres?

Conozco las respuestas y cada vez me parecen más corruptas y hostigadoras.

Pedro Jesús Teruel dijo...

Efectivamente, Anónimo. Ya lo dijo Agustín de Hipona: "noli foras ire, in te ipsum redi; in interiore homine habitat veritas". La verdad habita en el interior del hombre - por eso es preciso "entrar" de nuevo en sí mismo, buscar con denuedo. Ese viaje hacia el interior, hacia lo esencial, es difícil y arriesgado: pero es el viaje más necesario de todos. Por eso, cualquier ayuda auténtica es bienvenida. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

¿En Jesús de Nazaret la Verdad?

Pedro Jesús Teruel dijo...

No sólo la verdad en sentido epistemológico, sino la verdad en sentido existencial: verdad y vida, Anónimo. Ésta es mi experiencia, y la experiencia de veinte siglos de amor de tantas personas que se han sentido queridas y sostenidas. Si tú no la tienes, permíteme que te diga algo: nadie que desee verdad y vida ha de quedar fuera de ellas, sea por un camino o por otro. El amor busca sus caminos.

Anónimo dijo...

"Queridas y sostenidas", me veo incapaz de mejorar sus palabras.

El amor es algo que ha sido desvirtuado por completo de su verdadera naturaleza, que se ha banalizado hasta el ridículo, quizás por la desmesurada utilización que ha tenido el concepto durante tantos siglos y siglos. Sin embargo el odio se ha mantenido puro de las zarpas del vulgo, de la ignorancia y de los intereses materiales.

Aunque el amor y el odio sean caras de una misma moneda, la fuerza del amor se ha debilitado seriamente, la racionalización del amor le ha ocasionado una gran pérdida de intensidad y la creación de un producto religioso que trae la supuesta salvación a quien lo recibe. Este producto religioso se manifiesta a través de una variedad de gamas y precios: budismo, judaísmo, cristianismo, etc.

Pedro Jesús Teruel dijo...

Estimado Anónimo:

Es verdad, el amor ha sido banalizado en muchos sentidos. ¡Se le ha llegado a confundir con tantos sucedáneos...! Entre ellos, con el intercambio interesado ("do ut des", doy para que me des). Pero es algo más. Es mucho más.

También se puede mercantilizar el amor en el contexto de supuestas experiencias religiosas. Si así sucede, la fe se convierte en compraventa. Resulta muy ilustrativa en este sentido la escena de Jesús de Nazaret expulsando a los mercaderes del templo. Con el amor no se juega, es sagrado. Dar todos los bienes por este amor sería despreciarlo: poéticamente lo ensalza así el Cantar de los Cantares.

Es ese amor, tan humano y tan divino, el que alienta la vida del cristiano. Es don y tarea. Es una bendición. Quien ha saboreado esa forma de amor, como quien lo ha probado en su expresión humana más auténtica, reconoce en él esa característica estructural básica del amor: la gratuidad.