martes, 8 de octubre de 2013

El día de mañana



















Este blog ha sido testigo de los jalones que vertebran mi trayectoria universitaria. Nació hace casi seis años, al calor del entusiasmo de mis entonces compañeros de claustro. Leonarda García, Miguel Ángel Hernández y Ángel Cobacho habían creado en la red sus particulares cuadernos de bitácora, en los que plasmaban quehaceres e inquietudes. Quise yo asomarme también a ese balcón virtual; lo hice abriendo Persona, cuyo primer post apareció el 27 de noviembre de 2007 (“Mónadas con ventanas”). Éramos todos profesores e investigadores noveles en un claustro, el de la Universidad “San Antonio” de Murcia, que poco a poco se fue disgregando para sembrar de futuro otros lugares. Yo tuve la dicha de presenciar esa brillante eclosión y esa epopeya. Mi salida quedó rubricada por el relato del 19 de septiembre de 2009 (“El día de ayer”) y por tantas reacciones afectuosas que aún hoy me emociona releer.

El siguiente jalón fue recogido en un post del 13 de septiembre de 2010 (“El día de hoy”). Tras una larga y hermosa estancia investigadora en Italia me reincorporaba con gozo a la tarea universitaria en España. Fue gracias a mi querida Universidad CEU Cardenal Herrera, en la que me reencontré con amigos que ahora lo son todavía más y conocí a personas a las que aprecio y admiro; con todos ellos, y junto a tanta gente de bien, ha transcurrido mi existencia en Elche hasta julio. En la UCH hallé un claustro entusiasta, ahormado por la entrega y el trabajo bien hecho, y un bienhumorado enjambre de queridos estudiantes que con su ansia de saber me han edificado tanto: recordar a todos ellos es volver a hilar la trama de las vivencias que me constituyen y que ya nunca me dejarán.

Han pasado tres años desde entonces. Ante mí se despliega ahora un quehacer nuevo en una nueva ciudad. A principios de septiembre comencé mi andadura en el departamento de Filosofía de la Universitat de València. Hace un mes… y siento ya esta casa como mi hogar y a sus habitantes como a mis compañeros de viaje y mis camaradas. Nada de lo anterior se pierde: llevo a todos en el corazón, como se lleva la presencia entrañable del ser a quien amas. El día de mañana ha de ser siempre ya así, vivido por otros, bullicioso en su callado pálpito, habitado por aquellos con quienes he sido y soy. Día que se renueva, don inmerecido ante el que la única actitud adecuada es el agradecimiento.  

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En la imagen: fotografía de la avenida Blasco Ibáñez, donde se ubica la Facultad de Filosofía, tomada el 7 de septiembre de 2013, fecha de mi ingreso en el claustro de la Universitat de València. 


3 comentarios:

Helena Pascual dijo...

Querido Pedro, siempre tan exacto en tus palabras y en tus emociones, un placer haber sido parte de tu ayer. Enhorabuena

Leo García-Jiménez dijo...

Pedro, preciosas reflexiones, como siempre. Me encanta ver que sigues siendo un entusiasta y que afrontas tu nueva etapa desde la paz y el equilibrio, agregando lo nuevo, nunca restando. Vivir el presente, proyectados al futuro y sin olvidar nuestro pasado. Gracias por tus palabras. un abrazo fuerte

Anónimo dijo...

"que poco a poco se fue disgregando para sembrar de futuro otros lugares"....
Me ha llegado esta frase Pedro. Dichoso el lugar que os acogió, y dichosos los lugares que os acogen ahora, personas como vosotros no se encuentran todos los días. Que Dios os bendiga. Un abrazo bien fuerte.