lunes, 20 de octubre de 2008

Despreciar la ciencia



Los acontecimientos político-sociales de las últimas semanas dan para mucho: desde el profundo arañazo de la crisis económica hasta el derecho-ficción garzoniano en España. Por otra parte, la difusión de las pruebas con el denominado “niño medicamento” ha coincidido cronológicamente con el arribo a la costa valenciana del buque abortista Woman on the Waves.

He tenido oportunidad de escuchar por televisión los argumentos de algunos defensores del aborto. Como en otras ocasiones, me sorprende que se pase por alto con tanta facilidad el dato científico. Hoy sabemos, con mucha mayor precisión que hace un siglo, que existe continuidad entre el recién nacido y el embrión, en cualquiera de sus fases de desarrollo. Esa continuidad biológica está vehiculada por la individualidad del embrión, codificada en su estructura genética. Considerarlo una azarosa estructura físico-química –y no el frágil estadio inicial de una vida humana– muestra una trágica ignorancia. En algunos casos, indica que se prefiere mirar a otro lado: un embrión no dice nada, no se queja ni reclama sus derechos. ¡Parias del mundo!

También me sorprende que se apele a la compasión para defender el aborto. Es en el sagrado nombre de la compasión, hacia las madres y hacia sus hijos, que se hace necesario frenar las oleadas de abortos. A la destrucción inmisericorde de una vida humana se suman los daños psicológicos para la madre, suficientemente testimoniados y tipificados. Cierto que detrás de una madre que aborta hay siempre un drama humano. Ayudemos a paliarlo. En España existen suficientes medios materiales para garantizar la asistencia –médica, psicológica o de otro tipo– a las madres en dificultades. Y un adecuado plan de adopción salvaría cientos de miles de vidas, a la vez que cubriría las solicitudes de otras tantas parejas, encalladas en una burocracia costosa e interminable.

Aun así, muchos prefieren seguir mirando a otro lado. El aborto es más simple que todo eso. Y contribuye a mantener los pingües beneficios de clínicas que sólo a veces destapan la caja de los horrores. Mientras tanto, el Gobierno sigue derrochando el (cada vez más escaso) dinero público en gastos de palacio, en ministerios inservibles o en contentar a sus socios nacionalistas. E la nave va. Pero ni la razón, ni la ciencia están de su parte.

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En la imagen: "Embriones de nuestros nuevos bebés", por NomadicEntrepreneur (17/05/2007). Fuente: www.flickr.com.

5 comentarios:

Ángel dijo...

¿Pero para cuándo la crisis, Garzón y el niño medicamento?

¡Tus lectores demandamos!

Leo dijo...

pedro! estoy totalmente de acuerdo contigo.

Y... que gusto seguir leyendote desde el otro lado del oceano.

un abrazo

Pedro Jesús Teruel dijo...

¡Ángel! No hay que mezclar temas, aunque el aborto tenga bastante que ver con los asuntos que tú mencionas :) Aprovecho para decirte que, para cuando nosotros vayamos a ver "Sangre de mayo", no quedará ni el nombre.

Leolll! ¡Qué emoción, recibir un comentario tuyo desde el otro lado del océano...! He aprovechado para enlazar inmediatamente con tu blog y descubrir -oh sorpresa- que ha cambiado hasta el título.

Tus entradas sobre la vida académica en Colorado y sobre la idiosincrasia americana no tienen desperdicio. No exagero si te digo que me inoculan nueva energía universitaria e investigadora. "Bonum diffusivum sui", y la transmisión de esa nueva savia me ha dado ideas sobre proyectos aquí, en Spain. Así que gracias. Y sigue contando con este lector tuyo: continúa siendo apasionante leerte.

manuel dijo...

hola estimado profesor¡ojeando sus publicaciones en red,me tope cn este articulo con el cual me siento muy identificado...hace menos de una semana permiti q le arrebataran la oportunidad de vivir a un ser humano...nada mas lejos de mi intencion,mis ganas y mi ilusion de q esto fuera hacia delante ella se nego por todos los medios...y ahora ya no solo lo e perdido a el sino q veo como la pierdo a ella y como mi conciencia no me deja encontrarme ni a mi mismo...no le recomiendo a nadie pasar por lo mio...espero que nunk deje de escribir articulos tan profundos y buenos.un saludo muy afectuoso.Un alumno del grado de enfermeria

Pedro Jesús Teruel dijo...

Hola, Manuel. Leí tu comentario hace varias horas. He preferido meditarlo antes de contestarte.

Entiendo lo que dices: pasas por una situación muy dolorosa. A la vez, eso que cuentas es buen síntoma. Lo peor viene cuando la conciencia moral está completamente adormecida: cuando no hay dolor alguno - simplemente, porque no se distingue ya entre bien y mal. Ese arañazo de tu conciencia significa que tu sentido moral está despierto.

No está todo perdido. Podrás salir adelante y aprender de esta experiencia. Permíteme que te recomiende una cosa: hablar con un sacerdote te hará mucho bien. Si quieres que te dé alguna referencia, no tienes más que pedírmela. Mi dirección de correo privado es pjteruel@universia.es (si prefieres mantener el anonimato, basta con que me escribas desde una dirección en la que no aparezcan tus datos personales). Y, si te puedo ayudar yo en algo, o simplemente quieres hablar, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

No estás solo en todo esto. Recibe un afectuoso saludo de tu profesor.