
Parménides y Zenón a una se interrogan.
En aldea mísera
la dialéctica del ser y la nada
recibe un inesperado requiebro.
El eterno devaneo del tiempo cíclico
estalla desde dentro.
También nosotros nos hacemos preguntas:
¿Quién calmará hoy
del corazón marchito los anhelos?
¿Quién, dime, podrá desentrañarnos
de la angustia de nuestro tiempo exhausto
el tríplice secreto?
Constelaciones a una su nombre proclaman:
consejero, dios fuerte,
de la paz es príncipe y mensajero.
En aquella mísera aldea el niño
bajo las estrellas en silencio duerme.
Se aleja el miedo.
____________
En la imagen: "M45-Pleiadi", por Skiwalker79 (fuente: flickr.com).